IDEA sacada de orsai.
Ir a ver a Racing ya es algo indescriptible. Pero ir a verlo con el viejo es otra cosa.
Dejar el auto estacionado con el barbas de toda la vida, conversar intimamente de algo que une mundos es como el futbol y el querido Racing es una locura.
Ponerse la camiseta academica, disfrutar de las puteadas mas creativas, como La de Homero con bigotes en cancha de Banfield no tiene nombre.
Gritar un gol y abrazar al tipo que admiras desde que naces es un cuento de ciencia ficción.
Comentar una jugada con el viejo, estar en desacuerdo si fue o no penal, si fue o no gol, si fue gol de uno o otro jugador, o si Vallejos era un central limpio es como comer un asado con amigos.
Por eso, gracias viejo por llevarme desde pibe a ver a Racing, se pueden dejar cosas cuando uno esta lejós, pero esto no se deja en toda la vida.
2010/12/02
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1 comentario:
Ir a la cancha con el hijo tambien es maravilloso...y mirar de reojo cómo disfruta o sufre un gol a favor en contra, es mirarse en un espejo, encontrarse en cada gesto, es como una sociedad secreta, una logia, es sencillamente indescrptible...
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